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La Escuela les da la Bienvenida

Consagro a la Dios, que cuida los senderos de todos; mi sendero. En Su Gracia reposo; y reconozco con dulzura en mi todo lo que soy, las continuas protecciones del Cielo. Mi alma titila, respirando los perfumes que Tu Amor Santo, Dios mío, has puesto en las experiencias y me entrego a ellas, ofreciendo mi disponibilidad espiritual para ser todo lo que tienes planeado para mí, inasible a mi pensamiento, y que sin embargo, rebalsa de amor mi mente y mi corazón.